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¿Qué hay ahí abajo?

Una inmensa masa de agua que duerme a cuatro kilómetros bajo el hielo en el lugar más remoto e inhóspito del planeta. Una auténtica cápsula del tiempo tan inaccesible que hemos tardado casi 50 años en abrirla. Los rusos la bautizaron como “Vostok (este, en ruso)” y la semana pasada consiguieron extraer las primeras gotas de su agua primigenia.

Casi cincuenta años preguntándonos qué habría ahí abajo. En un lugar que, teniendo en cuenta los casi 4.000 metros de grosor del hielo que lo cubre, podría llevar completamente aislado cerca de 400.000 años. Sin ningún tipo de contacto con el exterior. En perfecto estado de conservación… o incluso, tal vez… evolucionando.

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El Vostok es para la Antártida lo que las pirámides a Egipto; el Santo Grial de los investigadores. Y ahora que por fin los rusos han conseguido abrir el cascarón, todo el mundo se muere por saber qué hay ahí abajo, lo que de alguna forma revive esa pasión por investigar el Polo Sur, algo aplacada tras ser éste cartografiado. Nada como una puerta cerrada para estimular la mente.

 

La Antártida ha sido siempre una poderosa fuente de inspiración para escritores y amantes del misterio, hasta el punto de que hubo algunos que andaron por ella antes incluso de que fuera descubierta. Eran otros tiempos; la gente creía en lo sobrenatural y dejaba volar su imaginación con más libertad. Seguramente disfrutaban con ello. De esa época datan la esfinge de los hielos de Julio Verne y el terrorífico tekeli-li, aquel lejano aullido en el horizonte austral que heló la sangre de, primero, Edgar Allan Poe, y más tarde H.P Lovecraft.

H.P Lovecraft describió una antigua civilización extraterrestre bajo el hielo antártico en su novela “En las Montañas de la Locura”.

H.P Lovecraft describió una antigua civilización extraterrestre bajo el hielo antártico en su novela “En las Montañas de la Locura”.

Inevitablemente, años más tarde, el descubrimiento del Vostok invitaría a dejar volar la imaginación. Las películas habían sucedido a los libros, dejando grandes historias, como La Cosa (1982) o Expediente X: fight the future (1998). Esta última planteaba la existencia de una base alienígena bajo la Antártida, en unas coordinadas curiosamente bastante similares a las del lago Vostok.

Pero lo mejor estaba por llegar.

Cuesta imaginar el entusiasmo de los amantes del misterio cuando en 2001 el diario The Antarctic Sun informó de una intensa y gigantesca anomalía magnética del tamaño de la ciudad de Los Angeles en uno de los extremos del lago, en el mismo sitio que ya predecía la película del agente Mulder. Se habló de naves espaciales, de antiguas civilizaciones, de bases nazis e incluso se especuló con balizas extraterrestres ocultas bajo el hielo. Y doce años más tarde, lo único que sabemos es que, lo que quiera que provocase esa anomalía magnética sigue ahí… y se ha convertido en secreto de Estado.

Sea como fuere, y pese a lo sugerente del hallazgo, la principal incógnita del lago Vostok seguía, y sigue siendo otra mucho más sencilla y habitual: la existencia de vida.

Pero… ¿de qué tipo?

Poster ruso del remake de la mítica película de terror "The Thing", en la que un grupo de científicos hallaban vida extraterrestre bajo el hielo de la Antártida

Poster ruso del remake de la mítica película de terror “The Thing”, en la que un grupo de científicos hallaban vida extraterrestre bajo el hielo de la Antártida

En principio, los especialistas nunca admitieron supuestos de vida más allá de los microorganismos. La burbuja que envuelve el lago Vostok presenta un ecosistema más propio de otro planeta que del nuestro: se da una presión 360 veces superior a la atmosférica, una temperatura de –3oC (a la que el agua no se congela debido a la presión existente), una completa oscuridad y una concentración de oxígeno tres veces superior a la de la atmósfera. Todo ello conduce a pensar que no se dan las condiciones necesarias para que haya vida ahí abajo.

Pero tal vez se equivoquen.

Las últimas investigaciones han dejado a los científicos con la boca abierta. En 2010, la NASA descubrió una solitaria gamba y un tentáculo de unos 30 centímetros a 200 metros bajo el hielo de la Antártida, y hace unos meses científicos estadounidenses descubrieron una colonia de microbios aislada durante más de 2.800 años en el lago subantártico Vida, no muy lejos de donde se encuentra el propio Vostok. Son resultados que podrían conducir a nuevas investigaciones sobre vida extraterrestre en lugares que hasta ahora han sido descartados, como planetas lejanos.

Hablando de escenarios extraterrestres, el lago Vostok es también uno de los entornos más similares. De hecho, cuando la NASA tomó las primeras fotos de Europa, una de las lunas de Júpiter, fue la comparación de éstas con las imágenes del Vostok lo que les llevó a la conclusión de que la superficie del satélite joviano estaba cubierta de hielo… y que bajo ella también había un océano. El hallazgo resucitó el interés por el lago y permitió que las agencias espaciales emprendieran programas de investigación más ambiciosos en la Antártida.

Fotografías de satélite de la luna Europa.

Fotografías de satélite de la luna Europa, uno de los grandes candidatos de nuestro sistema solar a albergar vida extraterrestre. Lo que vemos es una capa de hielo.

El Vostok es un lugar extraordinario, aunque no único. Hay otros 145 lagos subantárticos, como el Ellsworth, donde hace apenas un mes los británicos comenzaron labores de prospección para emular a los rusos en su búsqueda de vida desconocida. Eso sí, el Vostok sigue siendo el más grande de todos… y el primero en abrirse al exterior.

Por el momento habrá que esperar a que la expedición científica rusa vuelva a casa en marzo con las muestras recolectadas para saber más sobre la vida bajo el hielo antártico. Mientras tanto, el agua del Vostok permanecerá guardada en una cápsula en la fría y remota base que lleva su mismo nombre. Y nosotros seguiremos queriendo saber qué hay ahí abajo.

La muestra está en una de éstas

La verdad estará ahí fuera, pero la muestra está aquí dentro.

Plantearé dos cuestiones. La primera; a qué criatura pertenecía el tentáculo hallado a 200 metros bajo el hielo. Y la segunda… si encontraron eso a 200 metros, ¿qué podrían encontrar a 4 kilómetros? Los rusos dicen que llegarán al fondo del lago en 2014… tal vez entonces lo averigüemos. Mientras, ¿por qué no seguir los pasos de Poe y Lovecraft? a fin de cuentas, también ha habido casos de leyendas que han acabado transformándose en realidad…

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Acerca de herrjasper

Noticias en Rusia para el grupo de Españoles en Moscú

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