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Juan Morales y algunos secretos del mundo de los toros en Madrid

Juan es jefe de recepción del Foxá 25, uno de los hoteles con más solera de Madrid. Por él han pasado algunos de los toreros más importantes de la historia: Antoñete, César Rincón, Enrique Ponce, Curro Vázquez, Ortega Cano o Roberto Domínguez. Juan, que les ha acompañado a todos, nos cuenta algunas historias curiosas sobre sus más de 30 años viviendo en primera persona el mundo del toro en Madrid, su capital.

“En 1981, año que inauguramos el Hotel Foxá 32, entraron 2 banderilleros para ver la habitaciones sin decir para quién. Era el maestro Antoñete, que al final se quedó 7 años viviendo con nosotros. A partir de entonces han pasado las más grandes de las figuras del toreo y con la mayoría de ellos he creado una gran amistad.”

Juan les ha acompañado en los momentos previos a la corrida, y conoce perfectamente sus manías, sus distracciones… y a qué tienen miedo más que a nada: “El aire es el peor enemigo de los toreros, los descubre y los deja indefensos en la plaza ya que les mueve la muleta. El día de la corrida siempre se asoman al balcón a ver si corre aire.”

El día antes los toreros apenas se dejan ver, y sólo su círculo más cerrado tiene acceso a ellos.

“Necesitan gente a su lado que de alguna manera cree buen ambiente, que utilice mucho el humor para evadirse de los miedos. En especial esto sucede cuando torean en Madrid, ya que es una plaza que exige una gran responsabilidad, ya que es un escaparate mundial”, explica Juan.

Miles de turistas acuden cada año para disfrutar de la feria de San Isidro, probablemente, el evento más importante a nivel mundial para el mundo del toro.

“Cuando se triunfa en Las Ventas, se triunfa de verdad, es la mejor satisfacción que puede tener un torero; al igual que un fracaso o una indiferencia en Madrid te hunden.  A esa responsabilidad le tienen más miedo que al propio toro.”

La plaza de Las Ventas tiene varias similitudes con el estadio Santiago Bernabéu, y no sólo en que ambos sean templos consagrados de sus respectivas artes; el público es muy parecido en ambos lugares.

“Son exigentes pero muy sabios. El sector de la sombra es mucho más amable con el torero que el tendido al sol, que es mucho más exigente, en especial el Tendido 7. A veces se equivoca, pero afortunadamente existen, ya que es por esa exigencia que la plaza de toros de Las Ventas tiene prestigio mundial.”

Si el fútbol es tan importante para el turismo en la capital, para Juan los toros no le van a la zaga: “El toreo es un complemento del turismo extraordinario, en la feria de San Isidro son 30 días de toros, vienen familias pudientes de todas partes del mundo y los hoteles donde están alojadas las cuadrillas se convierten en los centros neurálgicos de la ciudad.”

Puedes tomar la alternativa donde quieras pero tienes que venir a confirmarla a Madrid. Es el doctorado de la tauromaquia.”

En sus más de 30 años como jefe de recepción del hotel Foxá 25, Juan ha vivido decenas de anécdotas curiosas junto a los toreros más grandes, algunas de ellas dignas de una película de misterio.

“El 21 de mayo del 91 en Madrid, César Rincón toreaba en Las Ventas y su cuadrilla se quedó sin furgoneta justo el día de la corrida, así que los llevamos en el coche del director del hotel. Cortó dos orejas y salió por la puerta grande. Al día siguiente le ofrecieron volver a torear… y ya se sabe; Madrid da y quita, y lo que un día ganas, al siguiente lo puedes perder. Sus dos apoderados se pasaron la tarde discutiendo en la cafetería del hotel si debería o no de torear y tuvimos a toda la prensa esperando en la calle hasta que anunciaron que toreaba. ¡Pero seguían sin coche! Y tuvimos que hacer la misma operación: lo llevamos en el mismo coche… y cortó de nuevo dos orejas y volvió a salir por la puerta grande.”

La anécdota ejemplifica lo tremendamente supersticiosos que son los toreros: “El mundo del toro es un circulo cerrado donde para entrar tienes que tener ciertos reconocimientos, es un mundo mágico con muchos ritos y supersticiones. Un hombre que se juega la vida todas las tardes tiene derecho a tener alguna superstición.”

A Rincón no le podíamos dar otra habitación que no fuera la 803, y más después de lo que pasó aquella vez”

Para Juan, la habitación con más leyenda del hotel es, sin duda, la 1006: “Ha sido siempre la habitación de Enrique Ponce y Antoñete, y guarda muchas historias”, dice con una media sonrisa cómplice.

“Enrique Ponce venía aquí desde que era un niño… nos mandaba a comprar tebeos cuando toreaba”.

Juan también empezó muy joven: “con apenas 2o años pasé al Castellana Hilton, el primero de la cadena que se abrió en Europa. Por él pasaron grandes actores americanos como Ava Gardner, Gary Cooper o Charlton Heston.”

Actualmente combina su pasión, los toros, con su trabajo en el hotel Foxá 25, donde trabaja desde hace 31 años.

“En el año 81 me propusieron cambiarme a esta cadena y aquí sigo hasta ahora”, dice apurando un cortado en el salón taurino del hotel.

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Acerca de herrjasper

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