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Secretos en Moscú

Se produjo una conexion inmediata. No digo breve o paulatina, digo inmediata. Porque así fue.

Después de 36 intensos años, uno ya está escarmentado de las personas, los amores, los amigos; y se miran con escepticismo las almas que al igual que la propia, intentan mirar más allá de nuestras pupilas para asegurarse de cuánto hay de cierto o auténtico en las pulilas que te observan. Y así, cuatro ojos tratan de invadir el cuerpo hasta el fondo del alma, para intentar descubrir a la persona que hay tras las palabras.

Pero esto no sucedió con él. Con él no hubo dudas ni planteamientos extraños, sólo me senté allí, sin ánimo de esperar nada a cambio, sin ánimo de ocultar nada en mis pupilas, sin ánimo de querer aparentar quien no soy. Y fui yo mismo. Y hablé yo mismo. Y dije lo que pensaba. Y no pensé en lo que decía. Y me ofrecí plenamente. Y así quedé al descubierto y mis ojos fueron tan transparentes como mis pupilas. Y así él me conoció, y yo a él. Y así nos invadimos mutuamente, sin los secretos y miedos propios de dos personas que no se conocen y que se ocultan en sus prejuicios como si les fueran a romper un poco más ese corazon cansado de desengaños. Y terminamos el cappuccino del “Кофе Хауз”.

Es curioso como después de tan poco tiempo y de tantas palabras, de las lluvias que Julio trajo a Moscú, de muchos mas cafés e intimidades, naciera la amistad, ese preciado tesoro que se oculta a veces sin que podamos entender bien en qué consiste. Yo os lo digo, no porque tenga la panacea, ni mucho menos, o porque conozca fórmulas secretas que pueda revelaros. Lo único que hice fue no esconderme, y por eso le descrubrí. Y ahora tengo su amistad.

Querido amigo, no tengo palabras para expresar cuánto valoro tu amistad. Solo sé que eres mi amigo. Y así te quiero.

 A Juanma

Javier García Blanco

“No quisiera que creyeras en lo que digo ni que confiaras en lo que hago, pues mis palabras no son otra cosa que tus propios pensamientos, hechos sonido; y mis acciones, tus propias esperanzas convertidas en acción.[…] Amigo mío, …tú ni siquiera eres mi amigo, pero, ¿cómo hacer que lo comprendas?. Mi senda no es la tuya y, sin embargo, caminamos juntos, cogidos de la mano…” Khalil Gribrán

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6 comentarios el “Secretos en Moscú

  1. bonitas criticas a un texto tan poetico chicos….

  2. ¡Me debes 6.000 pesetas de whisky! ¡No uses tácticas, estás en la listilla negra! :))

  3. De cuando dos cuerpos llenos de líneas por escribir se topan: un partido, muchos desconocidos, un café, un billar con cerveza que no llega, una iniciativa común y de repente, dos amigos. A falta de abrazos futuros que os sobren palabras presentes (me gusta leerlas).

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